Estoy viviendo un sueño compartido por una generación de amantes de cualquier cosa con capa o la palabra “superhéroe” (palabra que es propiedad de Marvel y DC. Si mañana me ahogo en la bañera, miren al norte.).

Cuando nací, en 1985, lo que existía en materia audiovisual con respecto a supers era un poco decepcionante y se mantuvo así (aunque con algunas excepciones) hasta que la edad nos alcanzó como para exigir madurez y sentido. Las películas fueron mejorando pero las series tuvieron un derrotero más lento horrible: The Flash y Lois & Clark fueron consumidas por un servidor con avidez y decepción en partes iguales. Smallville fue Dawson’s Creek con un Superman que mostraban más tiempo llorando por Lana Lang que volando o vistiendo la S. Todo una caca fea y marrón, hasta que llegaron las series actuales.

Tratar de explicar el porqué de la calidad actual de las series o su misma existencia sin darle la derecha (en todo sentido) a los gigantescos tentáculos de las multinacionales (el diablo, Satanás, el Enemigo) sería una hipocresía. La cuestión es que nos tocó a nosotros ver estas producciones.

En materia DC con actores de carne y hueso vamos a dejar de lado por esta reseña a Arrow y Flash y nos vamos a centrar en Gotham.

Si me apuras a resumir a Gotham con tres conceptualizaciones estas se titularían lesbianismo, celulares con tapita y Año 1.

Lesbianismo puede ser el concepto más atrayente y hace referencia tanto a un hermoso invento en el background de la futura doña Gordon, como al visible esfuerzo de los guionistas de la serie de ponerle chimichurri a través de los personajes que en la mitología batmanesca nunca aportaron ni fu ni fa.

Celulares con tapita es la ubicación espacio temporal. No te quiero enamorar pero Gotham está situada, estética y tecnológicamente, en 1997-99 aprox. lo que haría que la cuenta a la actualidad de un Batman en sus comienzos. Quizás, quien te dice, conforme avance la serie veamos un 2014 ficcional con un encapotado cruzando sus caminos con Arrow y Flash en el DCU de Warner.

Año 1 parece ser el norte en la brújula de Gotham. Cuando no hay licencias puritanistas propias de nuestra época, Ciudad Gótica es violenta, cruel, despiadada, gris y neón-izada. Influenciada por lo mejorcito de Frank Miller esta serie no decepciona (tanto).

Puntuación

Fidelidad al original: MASO. Lo más cercano es Gotham Central. 60%
Nerdeada: Mas Grosso que Han Solo. Lleno de guiños para los fanáticos del batihombre. 100%
Guion: MASO. Se sostiene sin ayuda, pero de vez en cuando si no estás con todas las luces metes un cabeceo. 60%
Estética: Mas Grosso que Han Solo. Espectacular. Especial atención a los primeros 3 capítulos y la presentación del Pingüino. 100%
¿Lo verías con el Don / la Doña?: SI. Hay algo de La Ley Y El Orden en la serie que la hace llevadera para los no-creyentes. 80%

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